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21 junio 2016

Ramplonería

Añoro la finura
de aquellas personas
sabias, afables,
que antaño alumbraban,
cual viviente poesía,
y hoy acaso malviven
arrinconadas por la turba
insolente, envanecida.

¿Qué perdura
del aliento de Unamuno,
nuestro austero maestro,
sino esta infame tropa
de voces sordas
que solamente alardea,
que no arguye, pontifica,
sino esta honda ignorancia,
sino este griterío insufrible
que todo lo anega?

José Urbano © 2016

03 junio 2016

22 mayo 2016

Llévame

Fuera de mi vista,
fealdad del que envidia,
crueldad del mezquino
enmascarada con mil mentiras.
Fuera de mi vista,
vanidad de los imbéciles,
ferocidad de los cobardes,
frivolidad de los banales.

Llévame sigiloso,
oh prolífico silencio,
al susurro de mi musa,
a su risa, mi música.
Póstrame humilde
en su cálido regazo
y que su tierna voz
dulcifique mi congoja.

José Urbano © 2016

20 mayo 2016

Nostalgia

Cuando recuerdo tus ojos
añoro aquellos días, 
lúcidos, vivos de poesía.
Cuando recuerdo tus manos, 
largas y gráciles,
la sangre bullente me trepa
de los pies a la garganta
en catalana danza,
andaluza y mora.
Cuando recuerdo tu talle,
fino y sinuoso,
enhiesta palmera
de tez melada,
que abraza la brisa almizclada
por las vides aledañas,
se me agolpa en el costado
esta pena de once siglos,
el mudo clamor del olvido.
José Urbano © 2016

06 marzo 2016

Poética 3

Abolido el amor,
sustancia poética,
vendrán nuevos rumbos
más recios y viriles.
Abolido el Amor,
anhelo, puntal eterno,  
oscurece la mar,
envejece el navío.
Abolido el amor,
¿queda algo
que merezca vivirse,
sino la dulce muerte?
José Urbano © 2016

03 marzo 2016

Lunático

Por alguna mágica razón
yerro estrepitosamente
en cada situación práctica.
En cambio, sí manejo mejor
las risas de la luna
y el baile de las brisas.
Les hablo, con metáforas,
al gato y a los vientos
y me hablan, en su lengua,
hasta las sinuosas dunas.

Por alguna increíble razón
malogro neciamente
cada sazón tangible.
En cambio, sí manejo mejor
el fluir vagaroso
y el revoloteo de las golondrinas.
Escancio tiernas espumas 
de color perla y púrpura,
inexpugnable confín
de mi sentir borrascoso.

Por alguna peregrina razón
desbarato dolorosamente
todos mis lances de Amor.
En cambio, sí manejo mejor
esta inseparable tristeza,
el desamparo y la desolación.
Mas llevo a gala las suturas
de las tiernas batallas
entre abrojos y azahares,
libradas todas con nobleza.

Quién me mandaría a mí
bajar a la inmunda arena
donde se dirimen las miserias,
en lugar de libar
las perpetuas mieles del primor,
en lugar de vibrar
con cada chispa de su albor,
con cada tropo de su voz,
pudorosamente esbozado con carmín
en ondulantes nimbos de alcanfor.

José Urbano © 2015

24 junio 2015

Sinécdoque

Mi parte que te busca
es la parte incombustible;
mi parte que te espera,
a pesar de todo,
es la ilusa incorregible.
Mi parte que te piensa
casi a todas horas,
la que pena y desespera,
es mi odiosa parte incontenible.
Mi parte que te ensueña
en las noches de lluvia,
en los duermevelas vagarosos
de las tardes de ayuno
es la incauta que delira,
la parte más imprevisible
de la sinécdoque donde habito,
contrito por los yerros,
maldito por este mal,
bendito por el recuerdo,
mientras barrunto la quimera:
Ahora es demasiado tarde,
(a)dorada princesa,
para festejar en la cumbre,
para llevarte el equipaje.
José Urbano © 2015

21 junio 2015

Desafuero

Áspero y sutil,
lúcido y tenebroso,
veraz y tramposo,
impalpable pero presente.
Da la vida y da la muerte;
alegra, alivia y algarea,
alumbra y amaga,
atormenta, tortura y alancea.
Y se pregunta el poeta
quién en su juicio,
ante tamaño desafuero,
repetiría la suerte.

José Urbano © 2015

04 abril 2015

Trato

Decrépita carcasa,
escopeta de feria
prematuramente quebrada;
frágil osamenta con piel,
que me relegas
del fragor del mundo
y me regalas,
a cambio,
una hoja en blanco,
libertad y sosiego
para pintar estelas
de espuma y miel,
contrito, te pregunto:
¿he de agradecerte el trueque?,
¿he de reírte la gracia?
¿o he de …?
Por ahora no te increpo,
acepto el trato,
postrado, roto pero grato,
y paladeo la dulce hiel.

José Urbano © 2015

17 febrero 2015

Fue verla

Fue verla,
y temblarme el alma
cual niño tímido
a quien Amor señalara.
Fue verla,
y barajar el mundo
sus protocolos, banales,
y abolir todos los pesares.

¿De dónde sales,
oh querubín del cielo,
con la gracia intacta,
con los ojos encendidos
y ese pudor en las mejillas?
Llegaste por ensalmo
para coronar la odisea
de este Anfino en Motril.

Fue escucharla,
beber su saber,
su voz de caramelo,
y querer de nuevo vivir.
El viento me pellizque,
que aún dudo
que esa belleza exista
y que mi pecho la viera.

José Urbano © 2015

20 diciembre 2014

La noche que canté a un prefijo

La noche que canté a un prefijo
no aludía a la Gramática,
tan erudita y culta,
sino al navío encallado,
enredado por el tiempo
entre las algas del olvido.

Dije des de desaliento,
des de desengaño
y otros más, deslavazados.
Digo des de desamor,
des de desazón,
des de desconsuelo.

¡Oh, resignado bajel,
retoma el remo, por Allâh!
Renueva bríos, campeón,
que los puertos te recuerdan
con redobles de laúd
y licores de laurel.

José Urbano © 2014

23 septiembre 2014

Mediocres


Te regalo el honor
de las engañosas tribunas
adonde trepáis los mediocres
para soltar baratijas.
Oh mediocre, que te afanas
por subir a los tablaos
pisoteando a los mejores
y halagando a los vulgares,
¿tal alarde de vileza
inspirará luego tu verso?
Y ese pobre verso,
¿versará sobre la envidia?
¿o sobre celos e ignominia?
Pero la impostura se desvela:
tu rostro, tu figura, tu mirada
delatan lo que albergas, camarada.
Calla, mediocre, calla ya;
¿no escuchaste a Lole cantar?:
«El cardo siempre gritando
y la flor siempre callá».

Hijo del silencio y de la duda,
como don Miguel de Unamuno,
protejo mi voz humilde
del mordisco de las hienas.

José Urbano © 2014 

06 mayo 2014

Poética 1

Soy algo raro, lo sé
—tengo mis razones—,
pero no teman, que no muerdo.
Bueno, no, sí,
tal vez, a veces quizás.
Bardo asceta, 
cándido poeta,
vivo del verso,
del verbo voraz,
de puro adverbio.

¿Generaciones? No sé.
Fui viejo de joven
y joven de viejo,
mas leal hijo del tiempo.
Del wifi y del olivo,
del humo de Rotterdam
y del álamo blanquecino.
Y si hablamos de temas,
de estilos, el que el alma pida
en cada lance,
en cada trance,
susurro dulce o zarpazo fiero;
mi amada Morayma,
la tierna infancia
o la falacia de turno.

Poesía es lenguaje
—el más puro lenguaje—,
ese primor efímero,
que, de golpe, asumiera
todas las reglas,
todas las modas,
las edades diversas del hombre,
las lenguas todas del mundo.

JU © 2014 

13 junio 2013

Cada poeta, su sangre

De insigne pluma
me llegan versos frescos
que hablan de polvos,
taxis y borracheras;
de copas rotas,
de noches, de celos,
de egos baratos,
de vacíos, de derrotas…

Ay, maestro,
alabo su gusto,
admiro su arte,
me quito el sombrero.
Pero servidor
creció despacito
entre olivos viejos
y viejos versados
sorbiendo a sorbitos
las voces cordobesas:
Góngora don Luis
(Ovidio Nasón mal narigado)
y el mago Juan de Mena.
Y entrambos, Garcilaso,
príncipe de los poetas,
y su visir Herrera.

Cada tiempo, su aire;
cada aire, su anhelo;
cada anhelo, su estilo.
Cada poeta, su sangre.
José Urbano © 2013


16 enero 2013

Si fuese muerto ya mi pensamiento


Aquí os dejo este soneto que deseaba dejar escrito desde hace tiempo. Es tristón, lo sé, es lo que tiene ese tema. Pero que nadie se preocupe, no es una despedida, ni mucho menos. 
He tomado prestado el primer verso del soneto compuesto en el siglo XVI por Diego Hurtado de Mendoza, un poeta que me inspira, y a quien admiraría si no hubiera estado en la masacre de las Alpujarras (1568-1571).
Abrazos.

Si fuese muerto ya mi pensamiento
y esta carrera vana ya acabara,
no veas tormenta, sino mar clara,
que fausto voy al viaje, sin lamento.

Te pido solo, como testamento,
generoso perdón por cuanto errara.
Lávame y déjame bajo la jara,
que moruno es, de Allah, este aliento.

Mas leal sigo a mi linaje honrado,
humilde, limpio como la ajedrea.
Ruego no se vea por mí agraviado.

Y déjame descansar donde sea:
en Sevilla, junto a Ahmed, mi hijo amado,
o en la Alhambra, do la perdiz llanea.

José Urbano Priego © 2013

27 noviembre 2012

A Federico García Lorca

Un momento de la recitación, junto a la poeta Yolanda Aldón


Este poema lo compuse ex profeso para los recitales poético-musicales del viernes 23 en el Centro Cultural Medina Elvira de Atarfe (El Alma en la Poesía), y sábado 24 en la Casa de García Lorca, en Valderrubio (Diván del Tamarit – Tertulias lorquianas). Es mi humilde tributo al maestro Federico, cuya memoria se recordaba en estos hermosos eventos.
A continuación recité, en este orden: Soneto de mi jabeque, Algas, El chopo derrotado, Diálogo, Romance del desengaño y Juan Salvador Gaviota. Todo salió de maravilla. Abrazos.

A Federico García Lorca

Para ti, poeta,  
hermano, 
vuela este canto herido 
entre chopos y tormentas, 
deudor de tu talento, 
de tu fulgor abatido. 

¡Oh musas de Castalia!,
mimad al granadino,
y bebed de la ternura
de nuestro doncel gongorino,
amante del nardo 
y novio de la luna.

¡Oh palomas oscuras!,
lucid alegres mantos  
y bailad en su alameda.
¿Que aún resuenan las balas
del barranco? Apartaos
del hombre, si se ciega.

¡Oh plateada alameda!,  
jardín de su inocencia,  
vocea, amarga, tu pena;
recita, altiva, sus versos,
perfumea con tu ventalle  
el aire de su vega.  

Y yo, si me hallara penoso,  
gustoso  iré  a la fragua 
donde lloran los gitanos, 
a resonar tu voz,
Federico, maestro, 
hermano. 
José Urbano Priego © 2012

16 noviembre 2012

Recitales poético-musicales


Pinchar en la imagen para ampliar
Ahí estaremos —inchAllah— para recitar algunos poemas propios, como un modesto homenaje al maestro Federico García Lorca. Habrá versos, guitarras, violines, tubas… y mucho sentimiento.

Si puedes, y no tienes nada mejor que hacer, agradecería de corazón tu presencia el viernes 23 en Atarfe y el sábado 24 en Valderrubio, en la casa natal de Federico.

Abrazos.

20 septiembre 2012

España(s)


No sé si debiera,
pero me duele mi nación
como a Inclán, Unamuno
y a Machado les doliera.
Juntando —a degüello—
los viejos reinos,
diversos como los sabores,
se creyó grande y una,
siendo varias,
afrentadas, enfrentadas,
recelosas del manto
que no aman.
Ay, Hispania, España, Españas,
siempre en la controversia.
Ay, don Almutamid,
¿quién ya te recuerda?
Ay, don Francisco Giner,
los tuyos recién salieron.
Oh, doña Isabel y don Fernando,
los tuyos recién vencieron.

De nuevo el privilegio,
de nuevo la corruptela.
De nuevo la pureza de sangre,
de nuevo la farsa.
De nuevo el nepotismo,
de nuevo la usura.
De nuevo el señor obispo,
de nuevo feligresía.
De nuevo la viejas castas,
de nuevo la hipocresía.

Ay, españolito nuevo,
háblate tu patria:
afánate con denuedo
con tus brazos recios,
y no andes con quimeras
ni hurgues en los pecios.
Te ahogamos a gabelas
por tu bien futuro,
y no vayas a la escuela,
que para dictar leyes
otros ya nacieron
sin penuria en la cazuela.
Y come del pan de tu madre,
que en las arcas solo dejaron
para engrasar regidores,
falaces banqueros
y los nutridos ejércitos
de leales asesores.

No me culpes, hijo,
de mi linaje llano,
sabios y reyes visité
que apacentaron rebaños.

José Urbano Priego © 2012