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lunes, 8 de agosto de 2011

Soneto del abolengo


Si en verso describo mis aflicciones
parece ser que alguien se incomoda.
No temas, compañera, pues mi oda
no recoge lances, sino ficciones.

Mas nunca mencionaré revolcones
pues soy caballero antes que rapsoda.
Ciertas conquistas son, aunque nos joda,
cualquier cosa, excepto galardones.

Me otorgó papel de amante invisible,
no fuera que su abolengo ofendiera
por carecer yo de hacienda tangible.

Pobrecito es verdad, mas no de cera.
He ahí mi biografía —¿impresentable? —.
Bonhomía sí es joya verdadera.

José Urbano Priego © 2011
8 agosto 2011

4 comentarios:

INMA dijo...

PRECIOSO...Un abrazo amigo

Anónimo dijo...

la sencillez y la amabilidad del olor de la flor del jazmín, si bella, no de la mas vividoras, pues dura poca horas que rayos tiene de estrella; si el ámbar florece, es ella la flor que él retiene en sí.
aprended, flores, en mi......
BESOSSS

Anónimo dijo...

si el cielo ya no es menos poderoso en su bondad y su carácter, porque no den los tuyos más enojos,rayos, como a tu hijo te den muerte.

José Urbano Priego dijo...

Los dos últimos comentarios (anónimos) resulta que son, ambos, versos de mi admirado paisano Góngora. Y yo aquí comiéndome el coco, intentando hilar palabras y sentidos. Pero, sobre todo, intentando adivinar quién pudiera desear que me parta un rayo, junto a mi hijo. De cualquier modo, señor o señora anónim@, ¿no pudiste elegir otros versos que no me hicieran pasar tanta fatiga? Seguro que tus razones tendrás. Yo te agradezco que me leas.