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lunes, 15 de agosto de 2011

Pobrecita Siria


Generosa tierra de acogida,
paraíso ancestral.
¡Pobrecita Siria!,
prima hermana de Andalucía.

Rehén de modos caducos
amenazando tu aliento,
no mereces tal masacre
por exigir dignidad.

Gobernantes depravados
pisotean tu garganta con desprecio,
y vierten la noble sangre de tus hijos
que anhelan normalidad.

Al irrumpir el León de Damasco,
como retoño de Saladino,
a complacer a unos y otros vino,
mas a su pueblo, mano dura y poco pan.

Milicias, matones y delatores
corrompen, Siria, tu día a día.
Incrustaron, a fuego, el pavor
para quebrantar tu valentía.

Todo quedó en familia
a través del vástago ilustrado
—también León, claro—.
¿Dónde fue a yacer su Primavera?

Mamaste ciencia en Londres
para infligir penuria a los tuyos.
Siendo oculista, ¿no ves
que ésa no es la vía?

Morirán miles de muchachos,
viejos, mujeres y niñas,
mas, ineludible, vendrá un día
que cese la tiranía.

Sé que volando estos versos
en riesgo pongo mi vida,
mas para qué sirve
sin la dignidad pretendida.

Todos asistiremos al gran tribunal,
en Las Hayas de aquí, unos,
y en la tumba, la mayoría.
Azorado imploro perdón,
justo Al-Hakam, cuando arribe ese día.

José Urbano Priego © 2011
15 agosto 2011

3 comentarios:

INMA dijo...

Precioso y emocionante poema amigo José. Imprescindible, suscribo cada palabra y gesto de él.
Un abrazo fuerte y mis felicitaciones. Inma

INMA dijo...

Con tu permiso me lo llevo a mi blog, también imprescindible...Besos

José Urbano Priego dijo...

Muchas gracias por todo, amiga Inma. Un abrazo. José.