A Hajar Fawzi
¿Por qué —di— te embelesa su figura?
¿A qué viene ese delirio alocado,
si tu fulgor ya es deudo del olvido
y es ya puro remanso tu bravura?
¡Ay, no me hables, sesudo, de amargura!
Te digo sus galas así, desnudo:
bondad, perfección sana, todo unido
con equilibrio, talento y ternura.
¡Sensiblerías! Blandura del alma
que, débil, en ensueños busca amparo
y al respetado intelecto desarma.
Siempre ostentas la razón, razón, pero
mi esencia no es acero, sino flama,
y al frío, lanzada de amor prefiero.
José Urbano © 2012