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martes, 17 de febrero de 2015

Fue verla

Fue verla,
y temblarme el alma
cual niño tímido
a quien Amor señalara.
Fue verla,
y barajar el mundo
sus protocolos, banales,
y abolir todos los pesares.

¿De dónde sales,
oh querubín del cielo,
con la gracia intacta,
con los ojos encendidos
y ese pudor en las mejillas?
Llegaste por ensalmo
para coronar la odisea
de este Anfino en Motril.

Fue escucharla,
beber su saber,
su voz de caramelo,
y querer de nuevo vivir.
El viento me pellizque,
que aún dudo
que esa belleza exista
y que mi pecho la viera.

José Urbano © 2015

2 comentarios:

AGC dijo...

A ver si lo adivino: el "yo" poético ha superado viejos episodios, se ilusiona de nuevo y lo plasma en bellos versos de métrica libre y aire petrarquista. ¡Bravo por ese innominado "yo"!

José Urbano dijo...

Adivinaste, querido Alberto. Como siempre. Al aire petrarquista no puedo sustraerme ni queriendo, que no quiero. Muy al contrario, me honro en cultivarlo: es la poética que me ha formado y de donde bebieron mis más admirados poetas. Como bien sabes, mi poesía tiene evidente tendencia a la lírica, en la que encuentro acomodo para expresarme. Precisamente, una de mis grandes lidias es contra los pronombres personales de primera persona, tan difíciles de eludir en poemas líricos. Pero va uno aprendiendo poco a poco.

Muchas gracias por leerme y por tu amable comentario. Un abrazo.